_las pequeñas cosas
Carlos de la Cruz Moya“Si no vols, que sàpigues que tinc molt de poder. Te destrossaré la vida a tu i a la teua família”.

Vicente Sanz, el Jefe de Personal de Canal 9. El mismo de aquello de “estoy en política para forrarme”. Con los bolsillos llenos de bragas prestadas va a los juzgados a declarar pro acoso sexual. Y la mujer detrás, acompañándole en los juzgados. Es Esther Franco, diputada del PP en las Cortes Valencianas. Para más deshonra, ella es miembro de la Comisión de la Mujer y las políticas de igualdad y de la Comisión especial para el estudio de la violencia de género en la Comunidad Valenciana.
Lo que les da tanto miedo
Estas son las fotos de la discordia del MuVIM y de la Unió de Periodistes. Con la censura han conseguido dar fama a sus “amiguitos”, a los trajes que visten y a sus escarceos con la justicia. Se ve que les daba miedo que viéramos (o mejor dicho volviéramos a ver, porque todo esto ya está más que publicado) lo que son y lo que hacen. Tranquilos, ya os conocíamos. Os conocemos y os sufrimos cada día.





Esto es lo que les daba miedo. Esto.
Las desgracias más desgraciadas y los pobres más pobres

Terremoto en Haiti
Alguien podría pensar que un país bañado por las aguas del mar caribe, con unas playas de ensueño, un paisaje cuidado y unos atardeceres inmejorables es una fuente inagotable de riqueza, de éxito. Idas y venidas de turistas. Dólares entrando, dólares saliendo. Pues no.
Haití antes del martes 12 de enero de 2010 era el país más pobre del continente americano. El 80% de sus 10 millones de habitantes se encontraban por debajo del umbral de la pobreza. Los niños, a pesar de que la Constitución les garantiza la educación gratuita hasta los 12 años, no van a la escuela. La segunda mitad del siglo XX había arrasado casi la totalidad de su superficie forestal (al pasar su zona arbolada del 60% de la superficie de la isla a poco más del 2%), y con ello la erosión de un terreno que pasa de ser verde a árido e intratable. Su economía, de espaldas a las playas, al turismo, al lujo, se basa en una agricultura desorganizada, con explotaciones mínimas y nada rentables. Lo poco que produce, en el sector textil, se enfrenta a las restricciones arancelarias estadounidenses.
La violencia, inestabilidad social y política, con una consecución de golpes de estado, exilios, gobiernos interinos en las últimas décadas… no han ayudado mucho a atraer inversiones extranjeras a la isla, potenciar la economía del país y su posición en el mundo. El 80% de sus habitantes con educación superior han emigrado para buscarse la vida en otros países con más oportunidades. Los pobres también huyen, pero a la vecina República Dominicana, con quien comparte la Isla La Española, y que es el ejemplo de cómo las cosas pueden hacerse medianamente bien para las condiciones innatas con las que se cuenta y mal, rematadamente mal.
Por si fuera poco, las tormentas tropicales en lo que llevamos de década ya se habían costado la vida a más de 3.000 personas, otras tantas desaparecidas, más de 180.000 haitianos sin alimentos ni hogares, y la puntilla a las pocas y débiles infraestructuras del país.
Sobre este panorama de desolación, el 12 de enero de 2010 un terremoto de 7 grados de intensidad sepultó en vida a 100.000 personas. Toda una ciudad, la capital, destruida. Las pocas infraestructuras en pie han pasado a mejor (peor) vida. Pánico. Miedo. Desesperación. Rabia. Dolor. Niños, mujeres, pobres y muy pobres… No quiero hablar de las imágenes, de lo que hemos visto durante la última semana. Eso queda en nuestras memorias para siempre.
Hay quien la suerte no acompaña ni la han conocido nunca, ni de lejos. Haití es el ejemplo más claro de que Dios no existe. Y si existe, se parece más al obispo Munilla (el que dice que peor que el desastre de Haití era la pobreza espiritual en España) que a cualquiera de los habitantes de ese devastado lugar. Las desgracias más desgraciadas siempre eligen a los pobres más pobres. Maldita la gracia y malditos los desgraciados (aunque vayan con sotanas).
La lluvia y los elefantes

La lluvia y los elefantes
Uno de mis mayores placeres, o vicios, según se entienda, es quedarme en casa, sobre todo en días como los de hoy y los que se esperan, de lluvia, frío y viento. En un viernes de enero, con toda la tarde por delante, con la calefacción puesta o una mantita, un poquito de incienso, y una buena película. Hoy me he decantado por terminar de leer el libro que tenía en mi mesita de noche desde hace unas semanas, y que por culpa de las últimas fiestas había dejado rezagado: “No pienses en un elefante”, de George Lakoff, ese libro que dicen que es la inspiración o el libro de cabecera de los responsables de comunicación de los partidos de izquierdas de todo el mundo.
Conforme vas consumiendo las páginas compruebas porqué los mensajes, las propuestas, las críticas de la izquierda no calan en la sociedad de la misma forma que los que proyecta la derecha. La clave está en los marcos, y el lenguaje que se utiliza que evoca unas ideas y un marco en concreto. ¿Pero qué es un marco? No es más que un modo de entender el mundo, de actuar, un sistema moral, con unos valores.
Quizás el error de la izquierda haya sido contemplar cada uno de los temas de actualidad, de los temas en los que empleamos tanto y tanto tiempo, por separado, y no como un todo, englobado por un marco. Un marco que es el que identifica y motiva a los ciudadanos, y finalmente los que le mueven a votar o a implicarse en la vida pública. Es difícil darte cuenta que a la gente sólo le importa la verdad si se encaja en un marco. Si no, se olvida, rebota, por un oído entra y por otro sale. Y por supuesto no tiene repercusión en su vida, en sus impresiones, en su voto.
Motivar a la gente con un discurso es activar un marco, el marco que define a la izquierda, a los progresistas, que es el del modelo del padre protector, ante el modelo del padre estricto de la derecha, de los conservadores. Si no, no sirve de nada. Es complicada la tarea cuando ya desde los medios de comunicación se presentan los temas, la agenda informativa del día, desde un marco concreto. Qué casualidad que normalmente lo hacen desde el modelo del padre estricto. Hay temas, frases, palabras… que ya están determinando el propio discurso y la opinión de los ciudadanos al respecto.
Hay mucha faena por delante. Mucha. Que vengan más tardes de frío y lluvia. Me encantan.
Cultura, con K sabe mejor

Teatros de la Generalitat Valenciana
El otro día me adherí en Facebook a un grupo que pretende denunciar la difícil situación por la que atraviesan los teatros en la Comunitat Valenciana, sobre todo los más pequeños dependientes de la Generalitat, que por falta de presupuesto público han debido cerrar sus puertas al público o lo harán en breve. Hablo de los teatros L’Altre Espai (desaparecido en abril del año pasado) y Los Manantiales (bajó el telón a finales de diciembre y previsiblemente no lo levantará más), dos de las mejores salas de Valencia en las que se representaba lo mejor del teatro, la danza y el resto de artes escénicas alternativas en la ciudad. 60.000 euros tienen la culpa. Ya ves, 60.000 euros. Calderilla para la Comunitat de los grandes fastos de Francisco Camps y El Bigotes. Pues para teatro no hay dinero. Alucinante.
En contraste con lo que ocurre en la Comunitat Valenciana, pongo el ejemplo del País Vasco, con un gobierno socialista liderado por Patxi López. Se trata del bono cultural, comercializado bajo el nombre “+Cultura/+Kultura”, o “+C/+K” con el que el usuario paga 25 euros y tiene un crédito de 40 euros para gastar en libros, música, entradas de cine, teatro, espectáculos y entradas a museos en esta época navideña (los 15 euros de diferencia los aporta el Gobierno vasco). Está claro que con iniciativas así se fomenta el consumo de cultura por parte de los ciudadanos y a la vez se apuntala el sector cultural, maltrecho por la crisis, las descargas y el top manta, del que hablaré en alguna otra ocasión.
Maneras diferentes de entender la cultura. Maneras diferentes de entender y hacer política. Cuestión de prioridades.
Por cierto, anoche estuve en la última función de El Cascanueces, del Ballet Nacional de Cuba, que se representaba desde mediados del mes de diciembre y hasta ayer en el Teatro Principal de Valencia. Al reparto de más de 50 bailarines cubanos se les suma en esta ocasión otros tantos niños valencianos, que hacen de ratones en la obra. Una maravilla para los sentidos, un cuento de fantasía, indicado para estas fechas. Música y danza en una obra, argumento de Alejandro Dumas y música de Tchaikovsky, que se estrenó en 1892 y que sigue interpretándose. Todo un lujo.
Esperemos que la tendencia de “Cerrado por falta de presupuesto”, o lo que es lo mismo “Cerrado por culpa de los derroches de Camps y sus amiguitos del alma” no continúe o nos quedaremos sin este tipo de joyas.
Publicidad divino tesoro

Nuevo logotipo de RTVE
Se acabó la publicidad en TVE. Mañana por la noche, a las 00.00 horas, justo después de las campanadas (ya nos hemos acostumbrado a que unas campanadas sin Ramón García también sean campanadas), la publicidad en la televisión pública será historia. Se acabó que se fragmenten las películas, series y programas hasta la extenuación. Es evidente que esta medida será muy gratificante para los espectadores, de eso no hay duda. También para el resto de cadenas de TV, que tendrán más pastel publicitario que repartirse, amén de la multiplicación de canales con la TDT. Yo personalmente veo una forma de diferenciarse de las televisiones privadas, de dignificar lo público. Al no depender de la publicidad se podrán incrementar los espacios culturales, informativos… La TV, como servicio público, al igual que la sanidad o la educación, debe ser pública, sin ingerencias del mercado, de los anunciantes, de las empresas.
La mitad correrá a cargo de los Presupuestos Generales del Estado (osea, del Gobierno de España), y la otra mitad la aportarán las cadenas privadas y las compañías de telecomunicaciones a modo de canon por utilizar el espacio radioeléctrico.
Bajo esa premisa: lo público financia lo que es público. Pero lo financia bien. Sino, mejor hubiera sido mantener el sistema, aunque ello conllevara a convertir un corto en una película de hora y media, o una serie de 40 minutos en una emisión de dos horas. O fórmulas intermedias, como solo emitir publicidad en el intermedio entre unos programas y otros y dejar de un tirón los espacios. Lo que está claro es que una mala financiación de TVE acarrearía una pérdida de calidad, y ello una pérdida paulatina de audiencia hasta convertirse en minoritaria, y eso sería inaceptable. Que se lo digan a la sanidad o la educación valenciana, nada casual la mal financiación para expulsar (no digo propiciar, ni sugerir… digo expulsar) a los ciudadanos a ofertas privadas o concertadas donde amigos tienen sus intereses.
De todas formas, con esta medida de eliminación de la publicidad en TVE creo que ha primado la apuesta del Gobierno de España, clara y firme, por el servicio público, y poniendo a los ciudadanos como los grandes beneficiarios de este nuevo sistema. Y yo lo comparto. Y no dudo de que el Gobierno socialista destinará los recursos necesarios para continuar ofreciendo la oferta televisiva a nivel estatal, muy por encima de las privadas (y así lo reconocen los espectadores, ya que la 1 de TVE es líder de audiencia en el último año, y sus informativos los más vistos en todas las ediciones). Lo que pasa es que este sistema presupone la buena voluntad de todos los gobiernos futuros con este objetivo, con la calidad de los servicios públicos. Y eso ya es mucho suponer. Ya sabemos que no todos los gobiernos tienen las mismas prioridades.
De momento, a disfrutar.
PD. Yo también me quedé boquiabierto cuando anunciaron que un octogenario iba a pivotar este cambio tan drástico en TVE. Razones habrá. Esperemos.
Empresarios que vuelan…

Ventanillas de Air Comet en Barajas
Ya sabía yo que no tardarían en culpar de la quiebra de Air Comet al presidente Zapatero. Los voceros de la derecha han tardado en reaccionar, pero ya han dirigido las críticas contra el de siempre. Bendito aguante. Los mismos liberales-conservadores que se les llena la boca proponiendo la desaparición de lo público, que se elimine la intervención del Estado y que sea la economía la que lo impregne todo, la que lo solucione todo, ahora acusan al Gobierno de la quiebra de una empresa privada. Privada. Ver para crear.
5.000 personas se han quedado en Barajas por Navidad. Otros tantos en sus países de origen sin poder volver. Sus ahorros, con los que habían comprado los billetes de avión, se han esfumado. Y no son turistas que viajaban a Sudamérica por placer, para pasar unas navidades exóticas en las playas de Cancún o Varadero. Sólo hay que ver las imágenes y pensar el esfuerzo que han debido hacer familias enteras para pasar unos días con sus familiares en los países de origen. Solo de verlo ponen los pelos de punta: robar a los más pobres.
Debe ser una vergüenza para cualquier empresario español que su jefe, el presidente de la CEOE, sea un Gerardo Díaz Ferrán que llevaba ocho meses sin pagar a sus trabajadores (a los que ahora quiere despedir, y si te he visto no me acuerdo), que vendió billetes de su compañía aún sabiendo que los aviones no podrían volar, engañando a los usuarios con tal de arañar un puñado de euros. Magnífico ejemplo el de Díaz Ferrán para los ciudadanos. Así es el presidente de la patronal: que la crisis nos pille confesados. No me creo que un caradura pueda seguir más días al frente de la patronal, y los empresarios lo consientan, dañando la imagen del empresariado español cada segundo que pasa.
Las culpas de todo: Zapatero. También de que Díaz Ferrán no pague a sus empleados y engañe a sus clientes y los deje en tierra y les robe sus ahorros. La culpa, Zapatero. De que el presidente de los empresarios cierre su empresa y deje una deuda de 26 millones con un banco inglés. La culpa Zapatero. De que recolocar a los viajeros que se quedaron sin billetes en Barajas por culpa de la quiebra de la empresa privada de Díaz Ferrán (que les vendió los billetes sabiendo que no volarían) nos haya costado 6,3 millones de euros al Ministerio de Fomento (Gobierno de España), que los pagamos todos con nuestros impuestos. La culpa de Zapatero. El presidente de la CEOE pasaba por allí. Sólo pasaba por allí. Pobrecito. Por cierto, el domingo cumplió 67 años. Feliz cumpleaños.
Sombreros en el Teatro

Cartel 3 sombreros de copa
Ayer por la tarde-noche estuve en el Teatro Talía viendo la representación de “Tres sombreros de copa”, una adaptación del libro de Miguel Mihura que tantos años costó que se interpretara. Teatro cómico, nuevo cuando vio la luz. En la puerta del teatro había un cartelito de ‘entradas agotadas’, para hoy y para mañana último día de interpretación, y así lo ha sido los meses que ha estado en cartel. Para que luego digan que la interpretación en España no está de moda.
Al genial texto de Mihura se le suma la cuidada selección de actores. El libro lo había leído en el instituto. Ahora, con la obra, lo veía en 3D, más allá de la imaginación de entonces. Complicada elección, con la libertad como trasfondo de toda la obra. Dos modos de vivir, de ser. Dos mundos irreconciliables: la burguesía, el dinero, la moral estricta, las costumbres heredadas y repetidas una y otra vez… y el mundo libre, errante, bohemio, alegre, inverosímil.
Me quedo con la frase del futuro suegro de Dionisio, en la habitación del hotel en el que pasa las últimas horas antes de la boda con Margarita. Faltan escasas horas para el casamiento. Debajo de la cama, escondida, está Paula, de quien se ha enamorado y quien le ha hecho abrir los ojos y ver un mundo lleno de color, completamente diferente y en el que se siente libre:
“¡A las personas honorables les tienen que gustar los huevos fritos, señor mío! Toda mi familia ha tomado siempre huevos fritos para desayunar… Sólo los bohemios toman café con leche y pan con manteca”.
Ahí queda.
Antes de nada, me presento
Mi nombre es Carlos de la Cruz Moya. Nací en Valencia en 1985, un domingo 12 de mayo. Valenciano y de raíces manchegas, de Tresjuncos (Cuenca).
Soy licenciado en Periodismo (2007) y Comunicación Audiovisual (2008) por la Universitat de València. Actualmente estudio el Máster en Interculturalidad y Políticas Comunicativas en la Sociedad de la Información en la misma universidad. Desde 2006 trabajo de periodista en el Gabinete de Comunicación de la UGT-PV, sindicato en el que milito.
Durante mi etapa universitaria he sido coordinador general de CAMPUS JOVE, asociación de estudiantes progresistas que es líder en la Universitat de València. Así, vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Estudiantes Progresistas de España (FAEST), que es la federación mayoritaria a nivel estatal en representación universitaria.
Milito en Juventudes Socialistas desde los 16 años, y en el PSOE desde 2005. En octubre de 2009 fui elegido Secretario General de la Agrupación Socialista de Distrito de Pla del Real, uno de los distritos en los que se divide la ciudad de València. Antes, había formado parte de la Comisión Delegada para la Ciudad desde diciembre de 2008, comisión que se encargó del proceso de reestructuración del partido en Valencia.
Me encanta viajar, la música y los libros. Soy del Barça y del Levante. Me gusta el tenis (antes también lo practicaba, ahora me lo he dejado). Adicto a internet pero no a las nuevas tecnologías (mi agenda sigue siendo de papel y en mi mochila siempre hay un boli y una libreta).
Abro este blog para ir contando mi día a día, el que vivo y el que leemos en los periódicos o escuchamos en la radio, lleno de pequeñas cosas. Pensamientos, críticas, visiones del mundo en voz alta. Soy de los que piensa que las pequeñas cosas, las más cotidianas, las más cercanas y sencillas, son las que componen un todo, el todo, el mundo en el que vivimos. No hay que pensar en grande, en infinito. A veces, cambiado pequeñas cosas, pequeños detalles, cambias el mundo. “Tota pedra fa paret”. Pues que este blog sirva para ello. Pongo mi granito de arena.
