_las pequeñas cosas

Carlos de la Cruz Moya

Rehabilitación sin destrucción

Cabanyal-Canyamelar

Parece ser que en los 19 años que Rita Barberá lleva gobernando Valencia no ha aprendido que los poderes públicos están para preservar el patrimonio de sus ciudades y no para destruirlo. En el Cabanyal-Canyamelar lo que hay en juego es más de lo que nos cuentan. Durante dos décadas el PP en el Ayuntamiento de Valencia ha utilizado la técnica del deterioro, del dejar morir, de ahogar a todo un barrio y a sus gentes… para luego decir “Mirad que mal está. Es necesario tirarlo todo abajo y hacer una gran avenida y fincas altas, muy altas a los laterales”.

Partir en dos un barrio, y con él partir en dos una forma de vida y sus relaciones sociales y humanas. Hablamos de una zona que fue declarada en 1993 Bien de Interés Cultural, por su valor patrimonial y urbanístico radicado en su particular trama urbana, con edificaciones centenarias que representan la arquitectura modernista popular del siglo XIX, sus fachadas recubiertas de azulejos y decoraciones, un barrio que posee historia, cultura, idiosincrasia… Son precisamente sus hechos diferenciales respecto la ciudad los que la deberían salvaguardar de la quema. En cambio, son los que la condenan.

No se entiende la postura del PP de tirarlo abajo: es una aberración contra el patrimonio de todos. La opción pasa por la rehabilitación y revitalización integral de la zona, dotarla de los servicios e infraestructuras públicas necesarias, reurbanizar el barrio y fomentar su economía urbana, para así retomar sus formas de vida y las relaciones entre las propias gentes del Cabanyal-Canyamelar y de éstas con el resto de la ciudad.

Ayer el Ministerio de Cultura, a petición de Tribunal Supremo, ahondaba en esta línea con la decisión de obligar al Ayuntamiento a paralizar el Plan de prolongación de Blasco Ibañez, ya que suponía un expolio del patrimonio histórico. En la decisión han influido los informes técnicos del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos, la Real Academia de la Historia o el Museo Nacional de Cerámica de Valencia, entre otros. Seguro que alguien dirá que es una decisión política, y la culpa es de Zapatero que no quiere a los valencianos, a los que niega el pan y la sal.

La decisión de la Justicia llega muy tarde, cuando ya se han producido algunos derribos y en algunas zonas del Cabanyal el daño parece irreversible. Bienvenido sea si el Ayuntamiento da marcha atrás e invierte en los poblados marítimos lo necesario para cumplir con la tarea encomendada al ser nombrado Bien de Interés Cultural, que no es otro que el de protegerlo, mantenerlo y conservarlo.

Enhorabuena a los que durante tantos años han luchado por este objetivo. Se ha ganado otra batalla. Parece que los Reyes Magos, que aterrizarán esta tarde en Valencia por el puerto, están por la labor de una rehabilitación sin destrucción y por la conservación de nuestro patrimonio. Gracias Melchor, Gaspar y Baltasar.

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1 comentario»

  Sonia Ramis wrote @

Todavía no te había felicitado el año nuevo, así que ahí va: FELIZ AÑO!!!
Me alegro muchísimo que empieces con un blog y ojala siga por mucho tiempo más. Estás renovandolo con una velocidad de vertigo, pero no te canses mucho!! :)
Que sepas que te leeré. :)

En cuanto a esta entrada: Por fín la Justicia se pone del lado de la cultura, pero parece que el Gobierno de Valencia no se da por vencido y pretende recurrir esta sentencia que paralizaba las obras que YA han destruido algunos edificios emblemáticos del Cabanyal y ahora irrecuperables. ¿Cuándo dejaran descansar a los vecinos del barrio del Cabanyal y dejarles disfrutar de sus hogares frente al mar? Si los de la derecha quieren una avenida que lleve al mar, pues toma avenida de los naranjos, toma avenida del puerto o toma avenida del oeste. ¿Queréis más avenidas? Sí, por supuesto, lo que queréis son unos cuantos rascacielos y forraros de dinero, nada para el pueblo, eso desde luego. Lo que quieren destruir esta gente es el barrio más social de Valencia, un barrio como los de antes, de esos en los que todo el mundo se conoce.Y además, como bien dice Carlos, declarado Bien de Interés Cultural, un museo en plena ciudad. Muy bonito, muy bonito. (ayys, me pongo de mala leche).

Un beso Carlos.


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